dimecres, 19 de setembre de 2012

"Guacho", esa palabra... ¿manchega?

La lengua a veces tiene curiosidades inesperadas, peculiaridades que das por sentadas hasta que investigas un poco, limas una primera capa superficial de cotidianeidad y descubres una riqueza oculta, olvidada tras una generalización en el uso de siglos.

Mi aventura hispanista me ha llevado a conocer, por una mera casualidad, los orígenes de la palabra "guacho".

Cualquier manchegohablante (dialectológicamente hablando, entiéndase que no quiero hacer secesionismo lingüístico a pesar de las extrañas modas -enquistadas a veces- de algunas variantes diatópicas), identificaría como un patrimonialismo el término "guacho". Con patrimonialismo me refiero a esos términos de origen latino -o incluso árabe- que han evolucionado hacia los romances autóctonos, adaptándolos fonética y ortográficamente y, a veces, relexificándolos hacia nuevas acepciones.

Pero, "guacho" no es un patrimonialismo. De hecho, los orígenes de la palabra "guacho" habría que buscarlos en tierras lejanas, a varios miles de kilómetros de distancia.

La palabra "guacho" es, en definitiva, una palabra manchega de origen quechua. La lengua quechua fue la lengua de los incas, y que actualmente se sigue hablando en Perú, Chile, Bolivia y Argentina, y con la que entró en contacto el español a partir del siglo XVI.

Posiblemente, este salto de continente pudo venir condicionado por la participación de manchegos en la conquista de Perú. Recordemos que el Marqués de Santillana (Íñigo López de Mendoza), Antonio de Mendoza y Pacheco y Francisco de Mendoza y Vargas están muy vinculados tanto con la historia de Socuéllamos como con la aventura virreinal en el "Nuevo" Mundo.

Por ello, la palabra "guacho", que en quechua significa "huérfano", pudo saltar el océano y penetrar en la tierra de origen de los conquistadores y gobernadores virreinales, produciéndose posteriormente una relexificación en la que perdería el matiz de "niño sin padres" para pasar a significar simplemente "niño", eso sí, con un cierto carácter peyorativo.

La palabra "guacho", además de saltar el charco, se habría quedado en el español general de América por influencia del quechua, manteniendo el sentido de "huérfano". Así se sigue usando en Perú, Bolivia, Chile, Argentina y Uruguay. Además, en Chile se utiliza para referirse a los hijos de madres solteras.

Y no es la única palabra que viene de América... ¿Alguna vez habrías imaginado que "guaje" no es una palabra de origen asturiano sino náhuatl -México-? Pues el idioma tiene estas cosas...