divendres, 8 d’octubre de 2010

Michel Tremblay y la lingua quebecensis

El nombre de Michel Tremblay es probablemente el que antes nos vendría a la cabeza si hablamos de la defensa del «joual» en la literatura quebequense de finales del siglo XX.

En efecto este escritor, principalmente de obras dramáticas, ha sabido elevar a rango literario lo que podríamos considerar como la «lingua quebecensis» o «lengua quebequense», que lejos de un intento de secesionismo lingüístico, consiste en una autoafirmación como pueblo y como realidad cultural francófona de América del Norte a través del reconocimiento literario de la variante de la lengua francesa de la ciudad de Montreal.

La obra de teatro clave de este escritor es Les belles-sœurs (1965), traducida y representada en castellano y catalán con los nombres Las cuñadas (ver vídeo) y Les cunyades respectivamente. En plena Revolución Tranquila quebequense, Tremblay critica el carácter católico y la dominación de la burguesía anglófona de un país que debe construir su propio camino. Una muestra del camino a construir es el rechazo de todos esos valores arcaicos que sobrevivían antes de la Revolución en Quebec.


No obstante, a pesar de la importancia de esta obra de teatro para la crítica dramatúrgica universal, me centraré en plasmar algunas notas, de manera resumida (para evitar el sufrimiento de algunos de mis lectores), de su obra En pièces détachées (1970), extrapolables a la totalidad de la obra trambleliana.

Esta obra de teatro describe la situación cotidiana de un barrio popular del este de Montreal. El tono humorístico y crítico se deja entrever en las intervenciones de sus personajes, francófonos, recurriendo al uso del «joual» como es frecuente en el autor. Las escenas, más propias de una comedia de «radio patio», ofrecen gracias a la pluma del escritor montrealés una visión de la metrópoli norteamericana de mediados de los años 60. Los niños correteando por las calles, como si de un pueblo se tratara, en un caluroso día de verano, mientras que los padres desde las ventanas de los edificios comentan el transcurso del día. Preocupados por la situación socio-política de un Quebec marginal en vías de independencia, los personajes nos muestran la vida tal cual fue, sin tapujos: una vida peligrosa, marginal y llena de pobreza para una clase obrera francófona.

Tremblay con sus obras, ya sean teatro o novela, ha sabido hacerse un hueco en la literatura francófona universal, convirtiéndose en uno de los escritores quebequenses clave del siglo XX y XXI. Su importancia se puede ver en la cantidad de premios que ha recibido y por lo voluminoso de su producción teatral, novelesca y de guiones cinematográficos.